Antes del lanzamiento del remake, una retrospectiva de The Legend of Zelda: Ocarina of Time vuelve a visitar los momentos que hicieron memorable el juego de Nintendo 64, así como sus asperezas, que pueden ser más difíciles de apreciar. El autor, que hace poco volvió a jugar al original, dice que en su mayor parte ha resistido bien el paso del tiempo, aunque sostiene que tiene sentido que un remake suavice algunos de sus defectos.

Entre los momentos destacados están el baile de Darunia, el primer encuentro con un Redead y el drástico cambio de la Ciudadela de Hyrule cuando Link regresa al futuro. También elogia el pasillo retorcido del Templo del Bosque y el inquietante encuentro con Dark Link. Otros favoritos son montar a Epona por primera vez, el desplazamiento del rey Zora y la revelación de Bongo Bongo.

Las quejas de la retrospectiva abarcan desde pequeñas molestias hasta secciones difíciles. Elegir la opción de diálogo equivocada puede hacer que Kaepora Gaebora se repita, mientras que recoger una rupia plateada o dorada con la cartera llena no aporta ningún beneficio. El vientre de Jabu-Jabu se destaca como la peor mazmorra del juego, y la tarea de llevar a Ruto por sus peligros provoca una frustración especial.

El Templo del Agua da pie a dos quejas más: pasar por alto una llave pequeña y tener dificultades con las botas. El autor también critica la misión de buscar la espada Goron, el desafío de encontrar las 100 Skulltulas y el combate contra Bongo Bongo, que considera difícil de controlar por sus movimientos y el suelo que rebota.

La lista termina con el enfrentamiento final contra Ganondorf. Alcanzar su segunda fase recibe elogios como un final épico, pero quedarse sin magia durante la batalla puede obligar a empezar de nuevo. El autor dice que no se dio cuenta de que debía evitar romper todas las vasijas de la planta inferior antes del combate.

Fuentes: Kotaku.