La reputación de Rockstar Games se ha construido sobre series aclamadas como Grand Theft Auto, Red Dead Redemption y L.A. Noire. Entre esos lanzamientos, Bully —conocido como Canis Canem Edit en algunos mercados— destaca por la manera en que adaptó la fórmula de mundo abierto de la desarrolladora a la vida escolar.

Lanzado en 2006, el juego recibió un sólido respaldo tanto de la crítica como de los jugadores, y obtuvo una puntuación de 87 sobre 100 en Metascore. Su escenario era la localidad de Nueva Inglaterra que rodeaba la Academia Bullworth, donde el protagonista, Jimmy Hopkins, podía explorar la zona y participar en una aventura centrada en la vida escolar en lugar del crimen organizado.

El mundo abierto de Bully no era simplemente una versión reducida de Grand Theft Auto. El robo de automóviles y motocicletas fue sustituido por paseos en bicicleta, mientras que las armas de fuego dieron paso a tirachinas, bates de béisbol y combates cuerpo a cuerpo. Las rivalidades entre abusones, atletas y otros grupos ayudaban a dar forma a los conflictos del juego y otorgaban al escenario una identidad propia.

Esa combinación convirtió a Bully en una interpretación distintiva del género de acción de mundo abierto. Casi dos décadas después de su lanzamiento, su ambientación escolar y sus mecánicas todavía lo diferencian de las otras grandes franquicias de Rockstar, razón por la que el juego continúa inspirando peticiones de una secuela.

Fuentes: Everyeye.it.