Wild Horse Nine, que se estrena en cines el 6 de noviembre, sigue a los agentes de la CIA Lee y Chris durante un viaje a la isla de Pascua, donde esperan tomarse un respiro de su trabajo relacionado con los acontecimientos previos al golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile. La premisa puede recordar a In Bruges, de Martin McDonagh, pero la película lleva al director por un territorio distinto al situar las desventuras de sus personajes en un contexto de violencia política e injerencia extranjera.
El principal atractivo de la película es la fricción entre sus protagonistas. Sam Rockwell interpreta a Lee, cuyas lealtades están divididas entre su compañero y la agencia, mientras que Chris, el personaje de John Malkovich, es un agente experimentado e imprevisible. Sus intercambios alternan entre insultos, observaciones absurdas y un agudo sentido del ritmo cómico, lo que le da a la historia el aire de una película distendida sobre la camaradería, sin perder de vista las consecuencias del trabajo de los personajes.
El guion de McDonagh es uno de los grandes aciertos. Sus bromas suelen desarrollarse a través de pequeñas pugnas por el control entre los personajes, y algunas frases del principio reaparecen más adelante como remates. La reseña también destaca a Parker Posey como Margie, la esposa de Lee, y a Steve Buscemi como MJ, el funcionario de la CIA que considera que Chris es un lastre.
Malkovich ofrece una interpretación llena de matices como Chris y equilibra su comportamiento provocador con una búsqueda de redención. Sus encuentros con Monica, una joven chilena progresista interpretada por Mariana di Girolamo, lo llevan a enfrentarse a su pasado y a la capacidad de empatía que aún conserva. La química entre Rockwell y Malkovich hace que sus discusiones parezcan espontáneas, mientras que sus actuaciones dan un rostro humano a las tensiones morales de la película.
La historia comparte con In Bruges el interés por la culpa, la lealtad y la redención, pero su contexto histórico amplía esos temas. Al vincular el viaje de los agentes a la isla con los acontecimientos que rodearon el golpe de Estado de Pinochet, Wild Horse Nine invita al público a reflexionar sobre el impacto más amplio de la injerencia política, sin renunciar a la comedia.
La cinematografía de Ben Davis evoca la ambientación de los años setenta con imágenes granuladas y saturadas, y encuadres ocasionales al estilo Super 8. Los moáis de la isla de Pascua y otros paisajes tienen espacio para destacar, mientras que la cámara recurre a planos más cercanos a medida que la historia se vuelve más íntima. El veredicto de la reseña: Wild Horse Nine es una película divertida y cautivadora, que se ve realzada por el guion de McDonagh y las interpretaciones matizadas de Rockwell y Malkovich.
Fuentes: IGN.