The Legend of Zelda: Ocarina of Time regresa en un remake para Switch 2 que busca hacer más accesible la aventura emblemática a los jugadores actuales sin cambiar sustancialmente su diseño. La reseña describe la actualización como una reconstrucción fiel, con gráficos renovados, controles modernizados y escenas narrativas ampliadas y totalmente dobladas.
Hyrule conserva sus regiones cuidadosamente dispuestas y sus rutas definidas, en lugar de convertirse en un mundo abierto. El remake añade detalles y profundidad al entorno, a la vez que preserva la escala y la atmósfera del mapa original. La reseña señala que el mundo, más compacto, puede parecer poco poblado en comparación con los juegos actuales, pero sostiene que su distribución y sus lugares distintivos siguen siendo eficaces.
La historia sigue a Link desde su infancia en el bosque Kokiri hasta su viaje para enfrentarse a Ganondorf. Un salto de siete años en el tiempo cambia tanto a Link como a Hyrule, y convierte lugares familiares en un reino más oscuro y transformado. Según la reseña, los diálogos ampliados y las escenas cinemáticas dobladas enriquecen la presentación sin abandonar el enfoque mesurado de la historia original.
El tiempo sigue siendo fundamental para los puzles y el avance de la aventura. Los jugadores alternan entre Link niño y adulto y usan las habilidades de cada etapa de su vida para influir en los acontecimientos y llegar a lugares que, de otro modo, serían inaccesibles. El remake también añade «Threads of Time», una función del menú que registra el progreso y ofrece una indicación general del siguiente objetivo sin señalar cada paso al jugador.
La actualización perfecciona el combate y la navegación con control independiente de la cámara, la posibilidad de saltar en cualquier momento y una gestión más rápida del inventario. El clásico sistema de fijación de objetivos Z-Targeting se mantiene. La reseña afirma que estos cambios mejoran el ritmo, aunque sigue señalando como inconvenientes el manejo engorroso a caballo y la necesidad de volver sobre los propios pasos, especialmente al principio de la aventura.
Las mazmorras siguen siendo uno de los puntos fuertes, con puzles que exigen interpretar el entorno y utilizar los objetos obtenidos durante el recorrido. El remake mejora su presentación visual sin modificar sus diseños. La reseña destaca la disposición desorientadora del Templo del Bosque y los niveles de agua cambiantes del Templo del Agua como ejemplos de la vigencia del diseño de niveles original.
Los nuevos gráficos ofrecen a Hyrule una arquitectura y una iluminación más detalladas, mientras que el ciclo dinámico de día y noche continúa en todas las ubicaciones. La reseña indica que el juego funciona a 60 fotogramas por segundo en ambos modos. También señala que el remake conserva algunas limitaciones del original, entre ellas su linealidad y un sistema de combate relativamente sencillo.
Fuentes: Everyeye.it.