Los largos intervalos entre los juegos principales ya son habituales, pero la espera por The Elder Scrolls 6 plantea una pregunta concreta: ¿cómo puede la serie lograr que Tamriel parezca haber seguido cambiando desde Skyrim? El calendario interno de los juegos permanece en la Cuarta Era desde el lanzamiento de 2011, mientras que la mayoría de los derivados publicados entretanto transcurren antes de Skyrim o no se sitúan claramente en la cronología.
Esto contrasta con el periodo entre Oblivion y Skyrim, cuando Bethesda publicó dos novelas de Greg Keyes: The Infernal City (2009) y Lord of Souls (2011). Ambientados 48 años después de la crisis de Oblivion y unos 153 años antes de la crisis de los dragones de Skyrim, los libros narraban la crisis de Umbriel, en la que una isla flotante impulsada por almas llevó la destrucción desde Ciénaga Negra hacia la Ciudad Imperial.
Las novelas también desarrollaron acontecimientos que dieron forma al mundo que vemos en Skyrim. Explican cómo Baar Dau, el meteorito suspendido sobre la Ciudad de Vivec en Morrowind, acabó cayendo y provocó el Año Rojo, que devastó las tierras de los dunmer. En los libros, la caída del meteorito ocurre después de un conflicto por el Ingenium, un dispositivo que lo mantenía en el aire mediante sacrificios regulares de almas.
La historia también amplía la conexión entre el príncipe daédrico Clavicus Vile y Umbra, una espada que aparece en los juegos, e introduce a Titus Mede I, el caudillo que se convirtió en emperador tras la agitación posterior a Oblivion. Los personajes y acontecimientos de las novelas no son imprescindibles para entender Skyrim, y los juegos apenas hacen referencias directas a ellos. Según el artículo, su valor reside en hacer que la historia de Tamriel parezca más extensa que los acontecimientos mostrados en cada juego.
The Elder Scrolls Online ha ofrecido a los fans más historias que explorar, pero es una precuela y no hace avanzar la cronología de la serie principal. Del mismo modo, los derivados para móviles y los juegos de cartas se han ambientado antes de Skyrim o han quedado desligados de una fecha concreta. Esto deja a Bethesda un punto de partida narrativo claro para el próximo juego, pero poco material intermedio que muestre cómo ha evolucionado el mundo.
El desafío podría ser mayor si The Elder Scrolls 6 transcurre en 4E 206, como, según se informa, sugiere el adelanto del juego. Eso lo situaría apenas cinco años después de Skyrim, con poco margen para historias derivadas que no afecten a acontecimientos que el próximo juego quizá tenga que abordar. Cualquier proyecto de este tipo requeriría coordinarse con el juego principal y decidir qué se considera canon.
Las novelas muestran una forma de ampliar la historia de la serie sin que sea necesario leerlas para entender los juegos. Pero, dado que el próximo capítulo está tan cerca de Skyrim en la cronología, podría ser más difícil repetir ese enfoque. La pregunta es si Bethesda puede hacer que Tamriel parezca un mundo en movimiento mientras sitúa el próximo juego apenas unos años después del anterior.
Fuentes: Rock Paper Shotgun.
