The Legend of Zelda: Ocarina of Time lleva el viaje de Link por Hyrule a una presentación moderna, sin ser una recreación directa del original de Nintendo 64 ni una reinvención completa. Su apartado artístico actualizado, los diálogos ampliados y los controles revisados añaden nuevos detalles a una aventura conocida, mientras que la estructura tradicional de Zelda permanece intacta.

La misión sigue a Link en su intento de detener a Ganondorf y salvar Hyrule. Los jugadores exploran el mundo, encuentran mazmorras, consiguen objetos que les ayudan a resolver puzles y derrotar jefes, y luego usan esas herramientas para llegar a nuevas zonas. La aventura también ofrece misiones secundarias y descubrimientos ocultos más allá de la ruta principal. Su mecánica de viaje en el tiempo permite jugar como Link niño o adulto, y cada versión recorre un Hyrule claramente distinto.

La presentación de la nueva versión dota al mundo de abundantes detalles, desde las animaciones de Link hasta el diseño de pueblos, campos y mazmorras. El rendimiento se mantiene a unos estables 60 fotogramas por segundo durante la mayor parte de la experiencia, tanto en modo televisor como portátil, y la banda sonora está interpretada por un pequeño grupo de músicos. Las escenas narrativas y las expresiones de los personajes les aportan personalidad, mientras que las voces añaden un tono exagerado y apropiado para el entorno fantástico.

También se han actualizado el movimiento y el combate. Link puede correr y saltar al pulsar botones, lo que hace que las secciones de plataformas sean más directas que en el original. Los jugadores pueden apuntar libremente con objetos como el tirachinas y el arco, con controles por movimiento opcionales, y combatir aprendiendo los patrones de los enemigos y eligiendo cuándo atacar. A quien reseña le pareció que la acción es entretenida, pero en general fácil, en parte porque los controles mejorados se combinan con enemigos diseñados según las convenciones de una época anterior de los juegos 3D.

La exploración sigue siendo fundamental en la experiencia. El diseño compacto de Hyrule facilita volver a visitar lugares después de conseguir nuevas habilidades, mientras que las conversaciones con los personajes dan pistas sobre misiones, secretos y actividades. Un nuevo registro de misiones ofrece indicaciones generales en lugar de instrucciones detalladas, así que los jugadores deben averiguar cómo continuar. La reseña también destaca la variedad de actividades secundarias y el atractivo de descubrir Gold Skulltulas ocultas y otros secretos.

Las mazmorras siguen siendo uno de los puntos fuertes del juego: combinan puzles que se resuelven sala por sala, encuentros con enemigos y desafíos que invitan a pensar en cada estructura en su conjunto. Sin embargo, algunos cambios hacen que las soluciones sean más evidentes que antes. A veces, las llaves están más cerca de las puertas que abren, y ciertos puzles ahora incluyen pistas más claras u objetivos más obvios. El Templo del Agua tiene menos llaves pequeñas, y una sala que antes era importante se ha trasladado fuera de la ruta principal. Según la reseña, las mazmorras siguen siendo entretenidas, pero algunos de los gratificantes momentos de descubrimiento del original son menos frecuentes.

El juego incluye un Modo Pro que elimina la mayoría de los elementos de la interfaz, incluido el minimapa, y la reseña recomienda que los jugadores con experiencia se planteen activarlo desde el principio. También señala la ausencia de un Modo Héroe más difícil. Un nuevo objeto, las Semillas de Business Scrub, permite invocar a un comerciante para reponer provisiones, pero quien reseña encontró tantos recursos que rara vez le resultaron útiles.

Pese a esas reservas, la reseña describe Ocarina of Time como una aventura excepcional tanto para quienes vuelven al juego como para quienes lo descubren por primera vez. Sus mazmorras distintivas, su mundo que cambia con el paso del tiempo y la abundancia de secretos opcionales conservan el atractivo de la fórmula original, al tiempo que renuevan el aspecto y las sensaciones del viaje.

Fuentes: IGN.