Forbidden Solitaire utiliza una fórmula de cartas conocida para contar una historia de terror en la que la ambientación y las mecánicas están estrechamente conectadas. El jugador se adentra en una mazmorra llena de horrores y avanza al despejar pantallas compuestas por pilas de cartas.
El título procede de Grey Alien Games, estudio que lleva años trabajando con mecánicas inspiradas en el solitario. En sus partidas, el jugador debe retirar cartas que sean una cifra superior o inferior a la que tiene en la mano. También aparecen cartas con funciones especiales, como candados que requieren una llave concreta, mezclas de las pilas o modificaciones de palos y valores para facilitar los movimientos.
La misma base ya estaba presente en juegos anteriores del estudio, como Regency Solitaire, Shadowhand y Ancient Enemy. Forbidden Solitaire cambia el contexto sin abandonar esas reglas. La acción se presenta como un videojuego de CD-ROM de 1995 que el protagonista encuentra en una tienda de segunda mano y recuerda vagamente por la polémica que generó tras su lanzamiento.
Dentro de ese juego ficticio, el jugador explora una antigua mazmorra. Las puertas cerradas, los laberintos y los enemigos se resuelven mediante las pantallas de cartas que caracterizan las producciones de Grey Alien Games. Incluso regresan elementos conocidos, como las cartas capaces de barajar todas las posiciones.
La historia también conecta el pasado del videojuego con el presente. Mientras se juega, la hermana del protagonista envía mensajes sobre la investigación que está realizando acerca del título y de la controversia que lo rodeó. Sus comunicaciones incluyen enlaces a informes policiales, antiguas noticias, información sobre el desarrollador secreto y documentos relacionados con un grupo de cultistas de siglos de antigüedad.
Según el análisis, esta ambientación permite que las mecánicas sencillas resulten más naturales para quienes descubren la serie, al enmarcarlas como parte de un supuesto videojuego de terror de los años noventa. Para quienes ya conocen los títulos anteriores, el interés está en observar cómo sus recursos habituales se adaptan al nuevo escenario.
Uno de los ejemplos citados aparece cuando el jugador encuentra a una persona preparada para ser sacrificada y atada a una cama. El nivel diseñado para liberarla incluye candados que desaparecen al reunir suficientes cartas del mismo palo. Así, una mecánica utilizada por el estudio durante años se convierte en una representación directa de la acción narrativa de desatar al personaje.
La idea de que una temática bien integrada puede elevar un diseño sólido también estaba presente en la valoración de Regency Solitaire publicada en 2015. Aquella crítica destacaba que el juego no necesitaba grandes cantidades de diálogo o exposición para construir su tono: bastaban sus escenarios, personajes y breves conversaciones. Forbidden Solitaire aplica un principio similar a una historia de terror sobre cultos, videojuegos encantados y una investigación que conecta distintos periodos.
Fuentes: Rock Paper Shotgun.