Según se informa, el presupuesto de desarrollo de Halo Infinite superó los 500 millones de dólares, y el periodista Jason Schreier afirmó que crear el juego costó más que Gears of War: E-Day. Schreier no dio una cifra exacta; explicó que quería evitar que se sacara de contexto o que sirviera de combustible para debates sobre la guerra de consolas y discusiones en las redes sociales.
Los costos reportados abarcan más que la producción directa del juego. Los presupuestos de las grandes empresas pueden incluir al personal, los gastos operativos, la infraestructura y el trabajo con estudios externos. La contabilidad de Microsoft se complica aún más por su práctica anterior de aprobar la financiación de los proyectos año a año, en lugar de fijar un presupuesto total al comienzo del desarrollo.
Xbox Game Pass también influye en la forma en que Microsoft evalúa el rendimiento comercial de un juego. La empresa utiliza un sistema interno llamado «valor ponderado por miembro» (member weighted value), que asigna un valor económico a los juegos en función de las horas que los suscriptores pasan jugándolos. Con este método, un juego puede considerarse rentable en los informes internos aunque las ventas directas no cubran la inversión inicial.
Fuentes: Eurogamer Portugal.